Recibid mi más amistosa bienvenida a la página virtual de la Universidad de Oviedo, que os hago llegar como Rector.
En el 2008 la Universidad de Oviedo celebró su 400 aniversario. Desde que fuera fundada por el Arzobispo Valdés Salas ha mantenido un compromiso de servicio con Asturias de acuerdo con los valores sobre los que se sustentaba la sociedad en cada momento histórico. En este nuevo tiempo que nos ha tocado vivir, la Universidad de Oviedo, una de las mas veteranas de España, ratifica el sentido de cooperación con el desarrollo social, cultural y económico de esta región.
Desde esta perspectiva, la Universidad de Oviedo pretende ser reconocida como referente nacional e internacional por su prestigio en la enseñanza e investigación y por la excelencia de los servicios que oferta. Apoyándose en su identificación con los principios que inspiran el Espacio Europeo de Educación Superior, y en sintonía con ellos, es un objetivo irrenunciable para nosotros el impulso de la investigación y la renovación docente durante los próximos años de acuerdo con los parámetros de calidad que la sociedad actual demanda. En particular, paralelamente al cumplimiento de nuestra principal misión que consiste en la formación integral del estudiante, concentramos gran parte de nuestros esfuerzos en dotar a los nuevos titulados de los conocimientos y habilidades que más valora el mercado de trabajo. Es de este modo como la Universidad de Oviedo apoya a sus estudiantes en su camino hacia una madurez profesional, desde la cual se erigirán en columna vertebral del progreso social y económico de Asturias.
La Universidad debe ser parte de la sociedad, una institución en que esta confíe y en la que deposite parte de sus esperanzas, convencida de que, entre todos, vamos a ser capaces de mejorar no sólo la calidad de vida de quienes habitamos ahora esta región, sino también la de las generaciones futuras.
Nuestra constante preocupación por la situación de Asturias no implica olvidar que en la época actual los análisis exigen una perspectiva global. En consecuencia, el compromiso de la Universidad de Oviedo con la región en que se asienta está apoyada, entre otros pilares, en una evidente vocación universalista, plasmada en convenios de colaboración con universidades de todo el mundo, aunque especialmente de países europeos y americanos, a los que nos unen raíces históricas y culturales comunes. Es firme propósito de esta Universidad mantener, intensificar y ampliar la colaboración actual en docencia e investigación.
Esta página es un reflejo fiel de la vocación de presencia social de la Universidad de Oviedo en la nueva era digital, que nos ofrece un vehículo excepcional para transmitir información detallada y específica a quienes forman parte de esta comunidad universitaria o a los que tan sólo sienten curiosidad por conocernos más de cerca. Desde ella os ofrecemos información sobre titulaciones y cursos, sobre servicios y sobre actividades culturales y deportivas. También os presentamos nuestros órganos de gobierno y gestión, así como la normativa y los procedimientos administrativos que regulan nuestra convivencia y nuestras relaciones con el resto de la sociedad. Asimismo, os ofrecemos una descripción de nuestras instalaciones y os presentamos a las personas que permiten que funcione. Esperamos que esta página os dirija adecuadamente al lugar y a la persona más apropiada cuando necesitéis realizar cualquier consulta. Pretendemos, a su vez, que esta sea una herramienta dinámica, que, con el paso del tiempo, incorpore aquellos nuevos servicios necesarios para que esta institución centenaria continúe desarrollando su actividad de acuerdo con las demandas de cada momento. También pedimos disculpas por las deficiencias que sin duda tendrá y que, con la ayuda de todos, esperamos poder ir corrigiendo continuamente.
Muchas gracias una vez más por vuestro interés.
Vicente Gotor Santamaría
Rector de la Universidad de Oviedo
Cuando el 21 de septiembre de 1608 se procedió a inaugurar oficialmente la Universidad de Oviedo, finalizaba una difícil etapa constructiva desde que, en 1574, el maestro arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón firmara en Oviedo los capítulos del proyecto constructivo para dar cabida a la fundación estipulada por Fernando de Valdés Salas en su testamento y codicilos otorgados en 1566 y 1568.
Esta construcción, de planta cuadrada a tenor de lo establecido para los estudios generales o universidades, es la primera muestra de arquitectura purista en Asturias, caracterizándose por la sencillez ornamental y el gusto por la simplificación de las formas constructivas, sin concesiones decorativas extremas. El patio, elemento aglutinador preceptivo para el descanso, se ve reforzado por la presencia rotunda de la escultura sedente que representa a Fernando de Valdés, colocada como homenaje durante la celebración del cuarto centenario de la fundación universitaria.
El edificio, junto con la actual sede del Rectorado, surgida como Colegio de Niñas Huérfanas Recoletas, y el primitivo Colegio de San Gregorio, ya derribado, que inició su actividad académica y colegial con anterioridad a 1608, fueron creaciones valdesianas, núcleo de la universidad de nuestros días. La construcción de la calle San Francisco actuó como sede no sólo de las enseñanzas y estudios de Artes, Cánones, Leyes y Teología, sino también como continente de elementos culturales y tradicionales, algunos de los cuales han llegado hasta nuestros días. Todo este complejo constructivo completó su planimetría definitiva con la anexión de los restos de la que fuera Capilla de San Sebastián, reducida a ruinas durante la Revolución de Octubre de 1934 e imposible de reconstruir debido a la falta de crédito que se produjo tras la Guerra Civil.
El nacimiento de la universidad llevó pareja a la construcción la necesidad de "amueblar", en el más amplio sentido de la palabra, todas las estancias según la función que fuesen a cumplir. Prácticamente no se conserva nada de todo aquéllo, pero tenemos constancia de la existencia de colecciones y elementos que adquirieron gran importancia, apareciendo descritos en documentos y bibliografía de la época. Una de las piezas fundamentales de la que aún conservamos la escena central fue el retablo, dedicado a San Gregorio, que presidía la capilla universitaria, así como tres tallas exentas de este mismo elemento.
Iniciativa de gran trascendencia fue la creación de la Iconoteca Asturiano-Universitaria, conformada únicamente a base de retratos, tributo que dejaba constancia de la impronta de hombres como Fernando de Valdés, Gaspar Melchor de Jovellanos, Benito Feijoo, Leopoldo Alas "Clarín", entre otros, y un notable número de catedráticos que ocuparon el rectorado de la Universidad de Oviedo. Actualmente esta tradición continúa, siendo habitual retratar al rector cuando finaliza su mandato. Naturalmente, la institución contaba también, tal y como era preceptivo, con los retratos de reyes y miembros de la familia real.
La formación de la colección pictórica se incrementó casi exponencialmente a lo largo del siglo XIX gracias a dos depósitos de obras de arte autorizados por la Dirección General de Instrucción Pública, constando óleos de Esquivel, Gilarte, Zurbarán o Carducho entre otros autores.
La inclusión y desarrollo en los estudios de materias experimentales fue el origen de diversos gabinetes como el de Física, el de Química o el de Historia Natural. Este último llegó a ocupar dentro del edificio fundacional una superficie significativa, ya que contaba con una importante colección de animales disecados, zoófitos, minerales y maderas.
En el año 1934 se produce, no obstante, un punto de inflexión histórica en nuestra universidad. El estallido de la Revolución de Octubre supone la pérdida de cuanto se había acumulado a lo largo de tres largos siglos de historia, dejando un edificio en ruinas y reduciendo a cenizas la colección bibliográfica, el archivo universitario, los gabinetes científicos y la pinacoteca, que se hallaba repartida por todas las estancias de la construcción.
Se inicia entonces el periodo de reconstrucción, que finaliza materialmente en la primera mitad de la década de 1940, aunque el equipamiento de los centros se alarga bastante más. Dentro de este apartado nos interesa destacar el intento de volver a conformar una colección pictórica que subsanase, en la medida de lo posible, las graves pérdidas de 1934, poniendo en marcha una serie de mecanismos de adquisición basados esencialmente en la compra, la donación y los depósitos. De entonces data el intento de recuperación de la galería de retratos de hombres ilustres, que se centró a partir de ese momento en las figuras de los que fueran rectores de la institución, la recepción de depósitos procedentes de la Dirección General de Bellas Artes, la adquisición de obra por encargo y a través de un intercambio de intereses: la universidad cedía alguno de sus espacios a los emergentes artistas y, a cambio, el creador dejaba una obra en calidad de donación. Fueron estas formas de adquisición las que, de forma paulatina, permitieron conformar el grueso de la colección que aún hoy día continúa formándose.
El incremento de las necesidades académicas, tanto desde el punto de vista de las enseñanzas que se ampliaron con nuevas materias, muchas de ellas experimentales, como de las de gobierno y administración en una universidad en constante crecimiento que requería nuevos y variados servicios de gestión, impulsaron una expansión que fue alejándose de este núcleo inicial y que se proyectó en dos vertientes: la adquisición de edificios antiguos, dentro del casco histórico de la ciudad de Oviedo y la construcción de nuevos centros en respuesta a un renovado panorama universitario. Así pasaron a engrosar el patrimonio inmueble el ala nueva del Monasterio de San Vicente cuyas obras parece que se iniciaron como ampliación del primitivo monasterio ya bien entrado el siglo XVII o la casa de los Bernaldo de Quirós Benavides cuya traza actual data de fines del siglo XVIII aunque son más numerosos los edificios de nueva construcción. Tal es el caso de los Colegios Mayores, Facultad de Geología, de Medicina, de Química y un gran número de inmuebles ubicados en los diferentes campus de la ciudad de Oviedo.
Pero la expansión universitaria ha conllevado una descentralización, implicando a las poblaciones cercanas de Gijón y Mieres. En la primera se encuentra la Escuela Universitaria Jovellanos, magnífico ejemplo de la arquitectura integral de Manuel del Busto, así como los edificios de nueva planta que responden a las necesidades de los estudios técnicos ligados a las ingenierías y la marina. En ellos se aprecian actualmente imponentes muestras de pinturas murales de Antonio Suárez, de Crespo Joglar y de Marola.
Ya en Mieres se ubica el Campus Científico-Tecnológico de Barredo, espectacular edificio que prioriza lo estructural frente a lo ornamental, concediendo asímismo gran importancia a la búsqueda lumínica.